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Grandes entregasLo que hace grande a un concesionario no son sus vehículos. Ni siquiera la gente que hay en ellos, dispuesto a que conozcas cada modelo como si fuera tuyo antes de serlo. Lo que hace grande a un concesionario es un momento único e inolvidable: las entregas. No me refiero a la entrega de todo el personal cada vez que sale un vehículo por la enorme puerta del concesionario de Calle Toledo, o de Getafe. Hablo de LA entrega: ese momento mágico en el que firmas, te dan la llave, y te acercas al vehículo. Y lo haces buscándolo impaciente, entre todos los demás. Y ahí está, preparado para ser parte de tu vida. Desde el lado del concesionario, es también el momento de la máxima ilusión. Todos los valores, esfuerzos y avances que consiguen los miles de personas que trabajan para una marca se culminan en el momento en el que haces tuyo el vehículo. A partir de ese instante eres tú, al volante, el que va a conocer todo lo anterior en primera persona.